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Cochino Destino (cuento)
Todo ser humano nace con una carga de vileza, somos perversos por naturaleza, nacemos con una inocente perversidad y poco a poco se nos va disolviendo, dependiendo del ambiente y la educación de los padres. Algunos mantienen pura su maldad y llegan a la edad adulta siendo verdaderamente malditos y otros despojados de eso, son almas bondadosas.
Mateo Catana tenia intacta su maldad, sus acciones siempre causaban daño y a el no le importaba. De niño, solía molestar a los más débiles y los golpeaba por el placer que le producía ver el miedo reflejado en los ojos de sus victimas.
Por el temor que causaba, lo respetaban, y eso le proporcionaba poder, y ese poder lo hacia líder. Esa cualidad lo llevó a meterse en la política y a destacar en ella.
Semanas atrás, le ofrecieron la candidatura de la diputación de su distrito y no dudò ni un momento en aceptar, el presidente de su partido, le llamo a su celular y le felicitó porque las “bases” lo elegían para el cargo y conociendo su sentido del deber patriótico, lo invitaba a aceptar su destino y empezar su campaña inmediatamente. Sabía que primero tenia que recorrer las comunidades mas alejadas y perdidas en la sierra, donde no lo conocían.
Ya bien encaminado en su campaña proselitista, esa noche, el candidato Mateo dormiría en el pueblo de Tezcatlitlan de las Cumbres, para dar un discurso a la mañana siguiente. Antes de que se ocultara el sol, llegó Mateo en su camioneta al poblado, su equipo de trabajo que lo acompañaba, llegaría muy temprano al otro día. Las calles polvosas recibieron a Mateo, no le extrañó que estuvieran solitarias, ya que le habían comentado que la mayoría de los habitantes de Tezcatlitlan estaban trabajando en los Estados Unidos. El poblado lucìa pobre y sucio, con casas de adobe, una zanja de aguas negras corría por centro de la calle principal, el color rojo del agua, le pareció raro, seguro había un matadero cercano.
Se bajó en el único hotel del pueblo, un edificio de tres niveles, con sus fachadas sin ventanas y los muros sin pintura, le molestaron, pero entró sin tener otra opción.

La habitación aunque era limpia, se notaba el mobiliario pasado de moda, se supone que en algún tiempo fue elegante, algunos objetos demoníacos le llamaron la atención y pensó que quizás los dueños eran coleccionistas de arte.
Ya muy entrada la noche, se puso a escribir el discurso que daría al día siguiente. El pueblo estaba totalmente en silencio, solo se escuchaba los matorrales de los patios agitarse por el viento. De pronto, en la habitación de arriba, se escucharon murmullos y sonidos de pasos lentos, más tarde, el ambiente se cubrió de incienso y una voz profunda murmuró a lo lejos algo que supuso era latín: In Nomine dei nostri Satanas Luciferi excelsi, y un coro muy tenue emitió un cántico extraño.
A Mateo no le importaron esos sonidos, pero lo distrajeron de su labor y se quejó en la recepción, amenazando que si esos payasos de arriba no se callaban, iba a traer a la policía del municipio a ponerlos en su lugar. El de la administración, le ofreció disculpas por los ruidos y le prometió silenciar a los vecinos del piso superior.
La habitación se empezó a llenar de un aroma extraño, que le causó somnolencia al candidato y lo último que escucharon sus oídos fue que tocaban a la puerta. Cuando despertó, estaba desnudo y encadenado en una habitación en penumbras, solo velas negras iluminaban el lugar y personas vestidas con túnicas negras cargaban unos bebes de meses, que parecían dormidos.
Quiso gritar, pero su voz no salió, y vio horrorizado como a los bebes los pusieron en una especie de mesa de sacrificios y uno a uno le fueron sacando el corazón y con una especie de hacha los degollaban, para depositar las cabecitas en una bandeja de oro.
Una mujer desnuda le empezó a dar felatio y su excitación empezó a crecer, otras mujeres se unieron a la primera y se detuvieron cuando, el que parecía el sacerdote principal se los ordenó. Un hombre de rasgos indígenas se acercó y con un cuchillo incandescente lo empezó a quemar en las piernas, su rostro ni se inmutaba al abrir las heridas, sus ojos enrojecidos no mostraban emoción alguna.
El candidato Mateo Catana sintió mas ardor en las heridas cuando la orina que salía sin control le escurría por sus piernas. Sus ojos mostraban miedo, cuando el sacerdote acerco su filoso cuchillo a su pecho, sus ojos desorbitados reflejaban miedo, como tantos ojos que vislumbró durante su vida, misma que se le estaba escapando, al momento que alcanzó a ver su corazón latiendo en las manos del sacerdote satánico.
Cuento
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Han escrito 11 comentarios de «Cochino Destino (cuento)»
koritsma
Viernes 11 de enero, 2008 18:58.-
=:S

(anonimo)Naricita
Viernes 11 de enero, 2008 19:33. [usuario no registrado en ymipollo.com]-
Me gusto! muy impresionante solo que deja con ganas de que sea un poco mas largo… imaginate, ver tu corazon fuera de ti levantando como trofeo por alguien mas que acaba de arrancartelo woooooooooow!

presu
Viernes 11 de enero, 2008 19:35.-
jajajajaja no manches!!! hasta a mi ya me diò cosa :S

brujita
Viernes 11 de enero, 2008 19:44.-
mande???
un abrazo!!
mafer
Viernes 11 de enero, 2008 19:47.-
lo dicho al que obra mal mal le va muy buen post saludos =)

presu
Sábado 12 de enero, 2008 10:17.-
Gracias por leer y comentar…..naricita, es un cuento corto…lo siento..

Einyel
Sábado 12 de enero, 2008 10:22.-
En ese pueblo el Pan no podria ganar, jajajajajaja!!!!

presu
Sábado 12 de enero, 2008 10:52.-
Jajajajaja es cierto!!! los votos del infierno son para otros partidos, jajajaja

daniel
Sábado 12 de enero, 2008 10:58.-
Jajajajajajaja, el comentario de Einyel xD

boomer
Sábado 12 de enero, 2008 11:12.-
buena historia…
pero debiste hacerla un poco mas larga Fernando!!!! con tan buena idea y un final un poco mas largo hubiera estado genialse extrañaba una historia asi aqui en el pollo.
excelente post

presu
Sábado 12 de enero, 2008 11:18.-
Gracias boomer, pero no se me da mucho lo de escribir fluido, quizá mas adelante la haga un cuento mas largo, por lo pronto queda así como proyecto…






